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Terra
La Coctelera

La letra que aún no es canción

Inevitable integración con el sistema
Recorriendo la ciudad, miradas ajenas
Un rincón calza 24 y no deja de llorar
Esperando lo que otros vienen a desechar

Y sabemos que la industria en todo está
Con su paso de gigante viene a arrasar
Hasta el minúsculo centímetro de realidad
Ya no queda ajena... el modelo inserto viene a defraudar

Insensibles almas
Protagonistas de una vereda poco angelical
Con un baterista en su panza
Que no termina más de sonar

La realeza no deja de desfilar
Tras sus vidrios oscuros
La realidad queda atrás

Esos pequeños fragmentos...
De nuestro futuro...
que lo pinta con manchas de rubí,
Caminando sobre lo que haya que pisar
Recordando que no importa nada más
Que mi ombligo bienestar

Incierto final para la impaciencia
De quien debe estudiar
En vez de habitar esquinas
Para conseguir una mísera
Porción de sociabilidad

Personajes característicos
Postales oxidadas
sociedad guardada en el fondo de un placard
Inclusión de conjuntos
Compuestos por elementos elegidos
Para tener un número más
En el recuento final

Agua que no para de correr
En la mirada de sus pequeños abismos
De su vida devaluada
En una balanza desenfocada

En el reino que al revés se ve mejor

Corriendo a diario en la cinta de la vida a un ritmo más acelerado que el estipulado por el entrenador en la rutina.
Nos sobreinformamos, vivimos atados a un continuo monitoreo que no dejó margen al vacío.
El hombre conectado transita por la vereda, su mente en su lista de pendientes, su celular en la mano, auriculares que lo mantienen atado a sus cables de conexión con la sociedad que no descansa.
La repetición y la vorágine nos nubla y esclaviza, en una ciudad cada vez más cosmopolita y cada tanto menos argentina. Mirándonos en espejos que reflejan noticias que imponen, dejando la realidad tapada por escombros.
Y el reino de Ma. Elena se vuelve nuestro. El idealista es un loco escapado del sistema que imponen otros tantos en función de aquellos ajenos... cadenas que se expanden en una conexión de imposición.
Vivir por tener más, un excelente modo de sacrificio. Huérfanos esperando en sus casas a entes que apenas si reconocen sus nombres. Hoy el dibujo del colegio es sobre la familia, y el padre fue Bob Esponja. Pero la creatividad es la repuesta, frente a la profundidad del problema.
Creo entender ahora por qué nuestro ombligo es tan importante, unión con nuestras madres, y en la adultez: receptáculo de nuestra mirada constantemente en ese ombliguismo en el que la sociedad está inmersa.
Competencia sin fin para mostrar lo mejor, tener lo mejor, ser el mejor. Pero qué lo implica, quien lo regula?
Moral? Ya creo que escapó ante tantas mentiras disfrazadas.
En un pequeño espacio de este mundo, existe la locura de esa sociedad que aún sueña con llegar más allá del nivel 0 en el que se estanca la simpleza, la apariencia, el status, clientelismo de nobleza que opera entre los lobbies de la vida argentinesca.